Recetas para liberar estrés, parte 1 | Remojar

Muchas veces uso la expresión “necesito remojar mi cabeza”. La encuentro muy acertada para expresar lo que necesitaría hacer para bajar lo quemada que estoy.

Recetas para liberar estrés, parte 1 | Remojar

Muchas veces uso la expresión “necesito remojar mi cabeza”. La encuentro muy acertada para expresar lo que necesitaría hacer para bajar lo quemada que estoy. No sé si literalmente la metería entera en un balde de agua helada, peeeeero una lavada de cara con agua bien fría siempre me calma. Con esta introducción, vayamos al quid del post de hoy :D

Jazmincita ya cumplió un año y ocho meses, ¡wiiiii! No sé quién declaró que eran los “terribles dos”, por lo movidito que se pone el asunto cuando nuestros hijos cumplen dos años… ¡yo creo que Jazmín ya llegó a esa etapa! ¡Y hace como dos meses! ¡Juaaaa! Precoz mi niña, precoz e intensa en todos sus colores. Yo intento con todo mi ser acompañar sus expresiones de rebeldía, sus berrinches, sus gritos que me dejan sorda (bah, con un zumbido, no voy a ser tan mala) y sus ataques de violencia (tiene la mano floja, cachetadas dignas de novela de Andrea del Boca, ¡juaaa!). Trato de ponerle límites de las formas más amables posibles: me siento con ella o me agacho para mirarla a los ojos, le pregunto qué le pasa, le pido que me cuente qué siente (a su modo, claro), y también le digo que entiendo que esté frustrada porque mami no la deja jugar con la tijera de la cocina o chupar el cargador del celular enchufado. ¡Claro que es frustrante no jugar con posibles factores de accidentes! Y cuando veo que me empieza a fallar mi gran aliado (el juego de la distracción: llevarla a otro cuarto, mostrarle otro juego, o inclusive darle mis preciados libros de cocina que AMA romper), entonces someto el Plan B: llorar a la par…

 

¡Mentiraaaaaaaaaaa, jajaja! Bah, a veces lloro, claro, y en el fondo pienso que está bueno que vea que mamá es humana :p Pero el Plan B que me está funcionando últimamente es llevarla a remojar algo a la cocina. Posta. Hay algo de abrir la canilla y bañar garbanzos que la (y nos) calma. Ama el agua, ama mojarse las manos, ama tener 20 lentejas para tirar al piso y después meter en uno de sus potecitos de la cocina. Y con todo este amor hacemos una comida. Win win, ¿no? :D

 

Entonces, mi terapia alternativa de hoy es REMOJAR señoras, REMOJAR. Y como quiero que se lleven algo más de su visita al blog de La Crockery, comparto con mucha alegría una receta que me encanta, que empieza con REMOJAR.

 

Es el Porridge de Natalia Kiako, publicado en su último libro “A cuatro manos”, ¡un must de la comida saludable! Nati es fan de la cremita de avena y nos brinda buenas ideas para hacerla interesante. Con su generoso permiso, comparto cómo lo hacemos en casa cuando los ánimos están para remojar :D

 

Primero colocamos 1/3 de taza de avena arrollada en 1 taza de leche (yo uso la de Jazmín, porque principalmente lo come ella, o sea, leche entera de vaca; pero prueben con vegetal que debe quedar genial o con agua si lo quieren más light). Esto lo dejamos en remojo 8 horas mínimo, y Nati sugiere que si quieren poner pasas de uva, que las agreguen en esta instancia. 

 

Al otro día (o pasado el plazo), calentamos a fuego lento este remojado hasta que empiece a hervir. Ahí agregamos una manzana rallada y una pizca de canela (versión “strudel” sugerida por Nati), y endulzamos con una cucharada de azúcar mascabo (pueden usar gotas de stevia u otro tipo de azúcar, dice Nati). Hay que revolver hasta que se espese y vuelva cremoso, unos siete o diez minutos. El punto lo determina cada uno de acuerdo a su gusto.

 

Se sirve en un bowl o plato hondo (¿no es divino éste que encuentran en La Crockery?), y se puede completar con frutas frescas, frutos secos y un hilo de miel o más azúcar. Nosotras en casa le ponemos banana en trocitos y frutillas cuando hay, y me reservo ponerle miel para cuando la pediatra de Jazmín le levante la veda :D

 

En invierno la comemos tibia y en verano todavía no la probamos fría pero Nati dice que a su hija Julia le encanta. La vamos a probar como crema de avena casi que helada, ¡para comer como helado! Otra que remojar la cabeza...

 

Espero que les guste y cuenten qué recetas con remojo les gusta a ustedes, ¡así hacemos juntas un recetario anti estrés de bebé! :D Muuuuuchas gracias por visitar el blog y sigan explorándolo que está genial :D

 

 

Vero Mariani
http://www.almasinger.com/
https://instagram.com/veromarianipics/

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